La Ilusión Erótica

El erotismo es una fuente de quimeras. Es una puerta a un mundo de ficciones y sensaciones donde las normas se disipan, y el deseo rige sin carga moralizadora. “Lejos de propones una relación mecanicista que explique la causa por el efecto. El autor emprende la tarea de revisar el papel que juegan los medios de comunicación de masas y las nuevas tecnologías en la difusión y despliegue del erotismo, no sólo como parte indispensable de la estética contemporánea y germen fundacional de lo humano, sino como panacea liberadora de los males de la vida cotidiana”.

En estos ensayos encontramos una “sugestiva morfología de la perversión, no necesariamente relacionada con el erotismo y casi siempre presentada como un apéndice de otras estructuras del poder, como el discurso político. En este sentido, el texto aclara que es precisamente a partir de la instauración de una moral, de origen judeocristiano, que se desarrolla una larga historia de la asociación entre sexualidad, perversión y anomia”. En efecto, “las perversiones que analiza el autor no son sólo generacionales sino de género, de allí sus acotaciones en torno a la seducción del cuerpo adolescente y a la conjunción femenino/masculino, aspectos éstos que invaden la estética contemporánea”.